
Hoy os quiero hablar de Ischia, la isla más bella y grande del Golfo de Nápoles y una de los centros hidro-termo-climático marino y turístico de mayor importancia y renombre en Italia y en el mundo. Estamos ante un destino consolidado por el turismo internacional básicamente por cuatro razones: por sus bellezas naturales, un clima benigno templado tanto en verano como en inviern, por su gran oferta de recursos hidrotermales para la salud y por una moderna infraestructura hotelera.

Para todo viajero esta isla se presenta como una imagen de ensueño. Con el verde claro de los viñedos y de los olivares o el verde más oscuro de sus naranjos, combinado junto al blanco de la cal de las casas isleñas que dan al escenario este toque mágico que hace de este un destino espectacular.

Todo ello junto al mar azul que rodea la bella isla de Ischia. Agua, tierra, aire y fuego. Cuatro elementos que se unen en este bellísimo destino. Bajo un cielo azul, en medio del mar, hay una tierra increíblemente bella, que se mantiene a flote sobre el fuego de un volcán apagado, el Epomeo.

Pero todavía hay muchísimo más. Desde sus cómodas playas, puertos, la alta roca a lo largo de sus costas, la vegetación, la variedad de plantas, flores multicolores, desde el mar al monte. Sin duda, uno de las más bellas islas de uno de los países más bellos del mundo.

Y es que un pequeño lago formado en un cráter nos recibe a nuestra llegada, el Puerto de Ischia. La más populosa e importante ciudad de la isla. La otra parte de la ciudad se extiende a través de unos 3 kilómetros de litoral que uno puede recorrer de varias maneras. Quién sabe si a través de la magnífica “Pineta”, construída sobre la lava de una erupción y hoy poblada por graciosas casitas o bien siguiendo por Vía Roma y Vía Vittoria Colonna. Otra de las opciones es el costear hasta “Ischia Ponte”, un pequeño centro de pescadores que en el extremo se une por medio de un puente al islote redondo del Castillo Aragonés. Una vez allí y superado el fuerte cerco de unos muros, uno puede visitar la Catedral, la Iglesia de la Inmaculada, el Convento de los Clarisse o el Castillo de los Torreones, desde cuya terraza se puede disfrutar de una estupenda panorámica.

Ischia, esa isla por descubrir de manera tranquila, pausada y relajada, disfrutando de unos merecidos días de descanso, sin prisas, saboreando cada minuto, que sin duda, será único.