
La marea alta y el despoblamiento son, sin duda, a fecha de hoy los grandes problemas de la ciudad italiana de los canales. Y es que desde hace un tiempo en Venecia se está llevando a cabo el proyecto “Moisés”, “Modolo sperimentale elettromeccanico”, también llamado así el bíblico Moisés, con muchísima similitud al querer separar las aguas de la laguna y del Mar Adriático, para evitar las continuas inundaciones de la urbe. La solución? El uso de unas compuertas submarinas que se cierren cuando el nivel del agua suba para así evitar que la ciudad de los canales se hunda.

Un proyecto con un coste de 4.678 millones de euros iniciales, cifra a la que hay que sumar más de 10 millones al año para su mantenimiento. Y es que las fuertes mareas provocan inundaciones y acumulaciones de agua que dificultan la circulación y dañan el patrimonio arquitectónico.

Y es que con la creación de 78 compuertas móviles instaladas en el fondo del mar en las tres bocas del puerto – Lido, Malamoco y Cióxa – se podrán llegar a frenar 200 metros de marea alta durante un máximo de cinco horas. El aire a presión vacía el agua y permite que las puertas se eleven y cierren el paso a la corriente de agua en los tres puntos que antes os mencioné. De este modo, las compuertas permanecerían sumergidas casi siempre y cuando el agua creciera más del metro de altura saldrían del fondo del mar para cerrar Venecia como una fortaleza.

Este proyecto está pensado para proteger la ciudad de los canales hasta un nivel de 60 centímetros. Pero en el hipotético caso de que la marea fuese mayor Venecia estaría a salvo, pero no ocurriría lo mismo con otras zonas como Ravenna, Ancona o Ferrara, más al interior, que se hundirían según los pronósticos de Flavia Faccioli, arquiecta del Consorcio Nueva Venecia.

Sin lugar a dudas, el objetivo principal y único de este proyecto de ingeniería es asegurar la supervivencia de Venecia para los próximos 100 años. Y es que justo en ese preciso momento, dentro de 100 años, se espera que el mar haya subido 58 centimetros; mientras, Venecia se habrá hundido 10 centimetros.

Antes de este plan se llegaron a tomar otras medidas pero por desgracia estas ya no dan más de sí. Así, y como ejemplo, se elevaron hasta donde se pudo tanto los pavimentos de las calles como de los edificios y viviendas. Y es que los venecianos ya están acostumbrados a convivir con las mareas altas, pero lo que allí está sucediendo en los últimos años ha llegado a convertir la situación en insostenible.

Uno de los principales problemas de Venecia es su localización. Como muchos de vosotros sabréis esta ciudad se eleva sobre un conjunto de islas en una laguna del mar Adriático. Realmente Venecia se crea por la unión de 120 pequeñas islas que 455 puentes comunican entre sí. Una ciudad que desde sus inicios ha sufrido constantes inundaciones y en los últimos años la situación ha empeorado. Durante la primavera y el otoño se da el “acqua alta” o “marea alta”, dos veces al día, inundando completamente la Piazza San Marco.

Si echamos la vista atrás, el 4 de noviembre de 1966 se produjo la mayor inundación que se tiene medición, llegando a 1,94 metros sobre el nivel del mar. En febrero de 1986, el agua subió hasta 1,58 metros y en 2008, se alcanzó la cota de 1,56 metros.
Junto a este, otro de los grandes problemas de Venecia es la población ya que los venecianos huyen de la ciudad. Cada vez el éxodo de la ciudad de los canales es mayor. El excesivo coste inmobiliario, la invasión del turismo, las plagas de ratas y palomas, las consecuencias de las mareas en forma de humedad y mal olor … son algunas de las causas que empujan a los venecianos a emigrar a otros lugares de Italia.

Finalmente comentar que el próximo 3 de noviembre tendrá lugar una subasta. Catorce fotógrafos ceden sus obras para que sean subastadas en Philips de Pury & Company, Londres, para así con el dinero conseguido poder financiar la fundación Venecia en peligro. Cada uno de ellos tomó una instantánea para poder resaltar el deterioro de la ciudad de los canales. Unas imágenes que todo aquel que quiera puede llegar a verlas en la abadía de San Giorgio Maggiore, en Venecia. En unos días estas serán trasladadas a Londres, donde se podrán ver del 11 de octubre al 11 de diciembre en la Somerset House.